Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabéis que el verano está cerca.
Llega la primavera como cada año casi sin darnos cuenta despertando los sentidos dormidos durante el largo invierno.
Nuestro escenario diario cambia de pocas luces y colores al verde salpicado por una extensa gama de colores y aromas, casi como una explosión. Las lluvias son inestables, los días más largos y el clima más cálido.
Es momento de renovación, cambio, florecer y renacer, las plantas dan flores y frutos, los animales realizan sus cortejos y las mariposas no solo revolotean sobre las flores, también en nuestros estómagos.
Nos ayuda a admirar, respetar la naturaleza y a sentirnos parte de ella. Inspira a ver la parte feliz y positiva de la vida, a canciones de amor y poesías.
Estación de cambios que hoy más que nunca necesitamos y esperamos, yo de momento la admiro desde mi terraza, espero pronto ese cambio, bienvenida primavera.
La primavera besaba
suavemente la arboleda,
y el verde nuevo brotaba
como una verde humareda.
Las nubes iban pasando
sobre el campo juvenil...
Yo vi en las hojas temblando
las frescas lluvias de abril.
Bajo ese almendro florido,
todo cargado de flor
—recordé—, yo he maldecido
mi juventud sin amor.
Hoy, en mitad de la vida,
me he parado a meditar...
¡Juventud nunca vivida,
quién te volviera a soñar!
Antonio Machado

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