Los grandes cambios siempre vienen acompañados de una fuerte sacudida.
No es el fin del mundo, es el inicio de uno nuevo.


Estos días estamos viviendo una sacudida de grandes cambios. Sin aviso, adaptación, sin prueba. Un día todo va bien, haces tu vida exactamente igual que cada mes, cada semana, cada día y de repente todo cambia. Tienes que estar en casa, no puedes salir, no puedes ver a tus familiares y amigos, no puedes abrazar, besar, no puedes seguir con tu rutina, con aquello que llamabas tu vida.
Los primeros días parece que todo sigue, es como un fin de semana malo de invierno en el que no puedes salir de casa, pero la realidad es muy diferente y la vas conociendo a medida que pasa el tiempo. Exceso de información, noticias tristes, incertidumbre, dolor, agradecimiento y aplausos en los balcones.
Y si todo esto ya no fuera bastante difícil de asimilar te encuentras con el desafío de la educación digital. Así que llega a marcha forzada y se convierte en un caos. Cada profesor va por un camino diferente, ese que conoce y maneja. Seis caminos diferentes y en medio casi 20 alumnos intentando buscarse la vida con una sobredosis de información, aplicaciones nuevas, correos, tareas que no se ajustan a las horas lectivas y mensajes en el grupo de whatsapp donde canalizar enfado y el no saber por donde ir. Días en los que faltan horas. Un ordenador en la mesa e intento de concentración.
Y si todo esto ya no fuera bastante difícil de asimilar te encuentras con el desafío de la educación digital. Así que llega a marcha forzada y se convierte en un caos. Cada profesor va por un camino diferente, ese que conoce y maneja. Seis caminos diferentes y en medio casi 20 alumnos intentando buscarse la vida con una sobredosis de información, aplicaciones nuevas, correos, tareas que no se ajustan a las horas lectivas y mensajes en el grupo de whatsapp donde canalizar enfado y el no saber por donde ir. Días en los que faltan horas. Un ordenador en la mesa e intento de concentración.
En estos días me he dado cuenta que no, que no estamos preparados para esto pero que hay mucha voluntad y ganas de que todo salga bien. Que de las peores situaciones también podemos sacar algo positivo. Que es difícil ser madre y alumna pero que los desayunos sin tiempo con mis hijos son los mejores. Que no tengo una oficina donde hacer mi trabajo, pero que mi balcón tiene unas vistas preciosas. Que necesitamos imponernos un horario porque lo más importante no está en la pantalla sino a tu lado. Que como dijo un sabio una vez todo tiene su tiempo y ahora es tiempo de estar en casa y esperar porque todo irá bien.
Maravillosa reflexión Sarai! Enhorabuena! Gracias!
ResponderEliminarMuchas gracias Begoña por el comentario y tus ganas!
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